Renfe, su huelga y el Ministerio de Fomento

Hoy me he levantado he puesto Kiss FM, y entre canción y canción han anunciado que Renfe está llevando a cabo una huelga de 24 horas. En cuanto mi cerebro, todavía un poco lento, debido a las horas que eran, ha procesado la noticia, un agudo “¡MIERDA!” ha escapado de lo más profundo de mi alma. Tenía el billete para salir de Salamanca a las 2 de la tarde y no sabía si iba a poder ser capaz.

Acto seguido me he metido en Internet para ver lo que se contaba del asunto. Lo poco que he encontrado decía que la huelga afectaría prinipalmente al AVE y también a un 35% del cercanías. Twitter, todavía amaneciendo, se estaba enterando de la noticia. Por lo que el siguiente paso ha sido entrar en la temida página de Renfe. Como era de esperar, allí no he encontrado nada más que el número de atención al cliente, un bonito 902. En la página no más números 900, no había otra alternativa, por lo que me ha tocado pagar y llamar al 902, para que me dijera que todos sus operadores estaban ocupadas y que llamara unos minutos más tarde,  cortando la llamada ipso facto, sin darme la opción de esperar a que se librara algún operador.
Por lo que he pasado al plan B, llamar al Ministerio de Fomento. Me he metido en internet, y aunque en su página web no he encontrado ningún número, en la wikipedia venía el siguiente:+34 91 597 70 00. Así que nada, llamo y me coge el teléfono una mujer, muy amable, a la que le cuento que querría saber si ellos tienen algo de información sobre los trenes, porque debido a la huelga… Me interrumpe con “¿Ah, siiii?” Me quedo pálido. Resulta que una empleada del Ministerio de Fomento no tenía ni idea de que había convocada una huelga de Renfe de 24 horas, y para más inri, le he tenido que explicar yo la situación. Después de haberle hecho partícipe de su propia ineptitud, ha decidido apiadarse de mi y me ha dado dos números de Renfe, ahora sí, números nacionales, ubicados en Madrid: el 91 300 6600 y el 91 300 8222. Me ha dicho que ella no podía hacer más y me ha deseado suerte.

Nueva llamada, ahora al primer número que me ha dado. Me ha atendido una señorita con una voz de locutora de radio de medianoche, pero con una actitud que se ha ido agriando a medida que ha ido alargándose la conversación. Le he contado mi problema y me ha preguntado si llamaba de algún medio de comunicación, he dudado unos instantes, y he decido ser honesto y decirle que no. A lo que ella me ha respondido diciendo que entonces no me podía ayudar. La conversación ha seguido así:

Yo: Entonces sí, soy de un medio de comuicación.

Ella: ¿De cuál?

Yo: Yo que sé, del ABC.

Ella: ¿Te estas quedando conmigo?

Yo: Pues que quieres que te diga, necesito información, ¿me la puedes dar?

Ella: Es que si no eres de un medio de comunicación…

Yo: Si te sirve lo publico en mi blog.

Ella: (Se ríe) Esto es de coña. De todas formas, esto es el despacho del Director General, como has conseguido este número.

Yo:  Me lo han dado en Fomento

Ella: Ah… Pues es que para lo que tú necesitas tienes que llamar al número de atención al cliente.

Yo: Ya lo sé, pero es que no me cogen, están las lineas saturadas. Además es un 902 por el que tengo que pagar cada vez que llamo.

Ella: ¿Y qué quieres que haga yo, que cambie el número?

Yo: ¡No! Con que me des la información que necesito me vale.

Ella: Pues yo no la tengo, ¿quieres que te pase con el Director General?.

Yo: Bueno, pues si él me puede ayudar…

Ella: Pues no puede ser, está en Televisión Española.

Así, ha seguido un poco la cosa, jiji, jaja, risistas forzadas y he terminado despidiéndome y colgando.

Plan C, bajar a la estación  a ver si allí me podían ayudar. Llegó a la estación y veo que toda la oficina y venta de billetes de Renfe está cerrada a cal y canto. La única excusa, dos escuetos DIN A4s, avisando sobre el paro de 24 horas y de la cancelación de tres trenes. Por suerte o por desgracia, ninguno de los tres era el mío. Me intento informar en el andén, donde parece que hay algún “trabajador” de Renfe (léase tío con mono de Renfe), que dice que no tiene ni idea. Vuelta a casa.

Plan D, llamar al otro número que me han dado al inicio de la odisea. Me han vuelto a decir lo mismo, que llame al número de atención al cliente, que aquello son oficinas, blablabla… He insistido, pero aquello era un cul de sac, que no me llevaba a ningún lado. He colgado.

Plan E, vuelvo a llamar a fomento. Me atiende un hombre que juzgando por las maneras con las que ha respondido al teléfono, estaba al corriente de la que se le iba a venir encima el día de hoy. Le suelto el rollo, y me dice que él no puede hacer nada, que Renfe ya no depende de ellos; me rio un poco y luego me enciendo: “¡Y qué importa! Sois el maldito Gobierno, el Ministerio de Fomento, un monopolista se pone en huelga y os desentendéis, venga, no me jodas”. Bueno, puede que mi frase no fuera algo más civilizada, pero en definitiva, es eso lo que he dado a entender. Pero nada, el tío erre que erre, y que Renfe ya no dependía de ellos y que llamara al servicio de atención al cliente de la compañia ferroviaria. Insisto y parece que consigo aburrirle porque decide pasarme con otro departamento.
Me pasa con una colega de otro departamento a la que le vuelvo a explicar mi situación que me responde: “Pues ya somos dos”. ¡Genial! pienso yo, y procedo a preguntarle: “¿Y eso?”. “Sí, porque mi hija también tiene que coger un tren y estoy intentando hablar con la atencón al cliente de Renfe y no me cogen”. Con incredulidad  ingenuidad “Y entonces no me puede ayudar en nada, ¿No?” Y ella: “Pues no, esta es toda la información que tengo”. Así que nada, nos deseamos suerte mutuamente, colgamos y cada uno sigue su camino. Nota: Esta mujer trabajaba en el Ministerio de Fomento.
Vuelta al plan B, y vuelvo a hablar con mi secretaria favorita, cuyo jefe está en Televisión Española:

Yo: Hola soy el pesado de antes.

Ella: A sí, el que quería hablar con el Director General.

Yo: El mismo, ¿Tiene algo más de información?

Ella: Pues no, ya lo siento lo mismo que antes.

Yo: blablabla
Ella: blablabla

Ella: Pues no creo que tengas ningún problema saliendo de Salamanca.

Yo: Pues ya se han cancelado tres trenes.

Ella: Ah…

(Silencio incómodo)

Ella: Pues nada, suerte.

Yo: Gracias, que tenga un buen día.

Ahora ya estoy en casa, y todo ha terminado bien. El tren sólo se ha retrasado un cuarto de hora, por lo que en ese aspecto no me puedo quejar.

Mi principal problema es: ¿Qué ha estado haciendo el Ministerio de Fomento, tanto el día de hoy, como los anteriores? Si la huelga ha sido legítima, el gobierno debía estar al tanto, por lo que su obligación debía haber sido avisar a la ciudadanía. Y segundo, para que tenemos tanto internet, página web, twitter, tuenti, facebook… si cuando realmente son necesarios no los usan. ¿Tan difícil es tener a una persona actualizando una página que vaya informando sobre la situación de la huelga?

Sólo espero que mañana salga José Blanco a asumir la responsabilidad y a pedir disculpas, sin cargar contra nadie. ¿Es mucho pedir?

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Acerca de Josu

Nací en Eibar en 1989. Después de haberme pasado un año en los Estados Unidos estoy estudiando tercero de economía en la Universidad de Salamanca. El curso que viene terminaré la carrera en la Universidad de Toronto. Mi blog: https://economiauniversitaria.wordpress.com/
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